Esa mujer es de hierro, ¡piensan!.
Es la que se despierta de primera y se duerme a pocas horas antes de despertar.
La que no se compra piezas nuevas ni se cambia los tornillos solo por que sus hijos los necesitan más que ella.
Es la que cocina, lava, plancha, cria y hace postres.
Es la que te brinda el café recién colado con un rico desayuno.
La que se encarga de la casa, la familia, el jardín, las mascotas pero que no tiene tiempo para ella.
Ella piensa que ser de hierro la hará eterna, no piensa en el óxido que la hace que rechinar cada vez que se mueve.
¿Para que pensar en eso si mamá nunca se enferma?.
Le duelen los pies, las manos, la espalda y el cuello.
No hay problema ¡mamá todo lo aguanta!.
No es fácil ser una mujer de hierro.
No es fácil mantenerte fuerte mientras que el óxido y el tiempo pasan factura.
Músculos débiles, artrosis en las manos y pies, la tensión, el corazón y la memoria tenue.
No es fácil Dejar tus años invertidos en las próximas generaciones, pero si placentero.
Para ella no hay nada más gratificante que con una sonrisa y un fuerte abrazo le digan gracias mamá...
Las madres de hierro hacen todo por su familia trabajan, paren, dan educación y enseñan a soñar.
Que lástima que no duren para siempre las madres de hierro.
Que lástima verlas oxidarse en el ciclo de la naturaleza humana.
Como quisiera que fueras de eterna madre...
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